7 de
enero antes de Epifanía (Id=56b)
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5,14-21
Queridos hermanos:
En esto está la confianza que tenemos en él: en que
si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha.
Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos,
sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no
es de muerte, pida y le dará vida –a los que cometan pecados que no son de
muerte, pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida–.
Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es
de muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca,
sino que el Engendrado de Dios lo guarda, y el Maligno no llega a tocarle.
Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero
yace en poder del Maligno.
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha
dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el
Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna.
Hijos míos, guardaos de los ídolos. Amén.
Palabra
de Dios.
Salmo Responsorial Sal 149,
1-2. 3-4. 5-6a y 9b(R.: 4a)
R. El Señor ama a su pueblo.
Beneplácitum est Dómino
in pópulo suo.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
R. El Señor ama a su pueblo.
Beneplácitum est Dómino
in pópulo suo
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
R. El Señor ama a su pueblo.
Beneplácitum est Dómino
in pópulo suo
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles.
R. El Señor ama a su pueblo.
Beneplácitum est Dómino
in pópulo suo
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya Lc 7, 16
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha
visitado a su pueblo.
Propheta magnus surréxit
in nobis, et Deus visitávit plebem suam.
Evangelio
En Caná
de Galilea Jesús comenzó sus signos
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 2,
1-12
En aquel tiempo, había una boda en
Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.
Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús
le dijo:
–«No les queda vino.»
Jesús le contestó:
–«Mujer, déjame, todavía no ha
llegado mi hora.»
Su madre dijo a los sirvientes:
–«Haced lo que él diga.»
Había allí colocadas seis tinajas
de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
–«Llenad las tinajas de agua.»
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó:
–«Sacad ahora y llevádselo al
mayordomo.»
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua
convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues
habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
–«Todo el mundo pone primero el
vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el
vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná
de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus
discípulos en él.
Después bajó a Cafarnaún
con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos
días.
Palabra del Señor.
Cristo, luz del mundo
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria
brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios
visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]